¿Son nulos o improcedentes los despidos por COVID-19?

El texto definitivo anunciado en el BOE no detalla que los despidos o extinciones de contrato por el COVID-19 sean nulos, por lo cual se podrán sostener, pero como improcedentes

El Real Decreto-Ley 9/2020 del 27 de marzo prohíbe los despidos por fuerza más grande o causas económicas, técnicas, organizativas o de producción en los que la compañía alegue que la causa de estos inconvenientes es la crisis del COVID-19 o las limitaciones a la movilidad que estaban en vigor a lo largo de el Estado de Alarma. Sin importar ello, la Asociación de Abogados Laboralistas afirma que esta medida no impide los despidos, sino que los encarece, debido a que la Ley no establece si se consideran nulos o improcedentes. Eso supone que sigue abierta la vía del despido improcedente que, eso sí, es más caro para el empleador.

El pasado 6 de julio, el juzgado nº3 de Sabadell dictó una considerable sentencia donde declaró nulos los despidos vinculados al Covid-19. Sin embargo, la norma nada dice sobre si estas expulsiones tienen que ser consideradas nulas o improcedentes. De todos métodos, la Jueza se ha decantado por la primera opción debido a que sabe que, al existir una normativa que impide expresamente el despido por COVID-19, los ceses que se produzcan por esto se comprenden como estafa de ley. Y, consecuentemente, solo tienen la posibilidad de ser nulos.

Este razonamiento ya fué planteado en otras oportunidades por jueces de primera instancia, en cambio, varios abogados laboralistas piensan que estas sentencias no van a tener bastante éxito entre los tribunales superiores. Debido, etc fundamentos, a que, si fuesen nulos, el Gobierno los habría agregado en la norma.

Esto quiere decir que las compañias no tendrán contraindicado despedir, pero tendrán que acogerse a la improcedencia, lo que incrementa la inseguridad jurídica, tanto para trabajadores como para hombres de negocios. Por esto, asaltan las inquietudes a los dueños en el momento de tomar la decisión sobre si despedir o no. Ya que están obligados a sostener el volumen de empleo que tienen en la actualidad una vez finalicen los ERTE y a lo largo de los seis meses siguientes a la reanudación de la actividad. Aunque, como es visible, si el contexto económico de la compañía es especial, los hombres de negocios optarán por la vía del despido.

La distingue entre los dos conceptos es muy importante, debido a que la nulidad ordena al empresario a readmitir al trabajador, abonándole además los salarios que le deba en el tiempo en el que estuvo expulsado. Y, por el lado opuesto, la improcedencia, en cambio, da a la compañía seleccionar entre la reincorporación o una indemnización que equivale a 33 días de salario por año trabajado.

Al fin y al cabo, durante estos días, el Tribunal Supremo (TS) vino dejando claro que el despido injustificado debe declararse, en la mayoría de los teóricos, como improcedente. Así lo recopila una considerable sentencia del TS del año 2011 donde establece que “cuando no hay causa legal para la extinción del contrato de trabajo y la causa real no está entre las tipificadas como determinantes de la nulidad del despido la calificación aplicable es la de improcedencia del despido, y no la de nulidad de este”.

Por lo cual, por esta vía, como norma establecida la opción entre la readmisión y la indemnización será siempre del empresario. Sin embargo, cuando el trabajador tenga la condición de legal gerente de los trabajadores (delegado de personal o integrante del Comité de Empresa), la facultad de elegir entre la readmisión y el pago de la indemnización será del trabajador. Así, cuando se opte por la readmisión, la compañía deberá abonar al trabajador los salarios de trámite, oséa, los salarios que el trabajador dejó de sentir desde el despido hasta la notificación de la sentencia. Además, la indemnización radica en una cantidad semejante a 33 días de salario por año de servicio. No obstante, en la situacion de contratos anteriores al 12 de febrero de 2010, se computará a razón de 45 días de salario por año trabajado.

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